Historia del Reiki




Lo que hoy llamamos Reiki se conoció en la India (aunque ese no fuera necesariamente su lugar de origen) desde los tiempos de Gautama Siddharta, y aparece descrito parcialmente en los Sutras (libros sagrados) budistas, aunque la transmisión de la doctrina debió ser frecuentemente oral.
Las escrituras budistas más antiguas describen los efectos de la curación espiritual, pero no tanto los métodos para sanar propiamente dichos. Varios textos describen los ritos y oraciones para invocar al Buda Sanador. El tantra del Loto Tibetano, un texto que data del S. II o I A.C. contiene la fórmula simbólica para la técnica del Reiki.
La antigüedad del Reiki se pierde en los tiempos, se cree que es no de los retoños budistas del Quigong (Chikung) con el agregado de una influencia sintoísta. La historia del Reiki tradicional empieza a mediados del S. XIX con el Dr. Mikao Usui de Kioto, un japonés budista, que redescubrió el método después de un largo estudio de los Sutras Sánscritos, él denominó Reiki a este arte.


Mikao Usuí

El Reiki fue redescubierto alrededor de 1870, por un doctor y sacerdote japonés llamado Mikao Usui , quien según algunas fuentes enseñaba en la Universidad cristiana Doshisha, de Kioto (Japón).
Mikao Usui, no solo dominaba el japonés, el chino y el inglés, sino también el sanscrito. Tiempo después regresó al Japón, donde descubrió algunos símbolos y fórmulas sánscritas en viejos sutras budistas que parecían contener las respuestas a sus interrogantes, pero sin la energía que lo respaldara no eran más que símbolos escritos. En esos días vivía en un monasterio de Kyoto y, después de haber debatido con su abad, se dirigió a la montaña sagrada de Kurama o Kory- Yama, situada a unos veinticinco kilómetros de distancia, allí intentó ayunar y meditar en soledad durante 21 días, con la esperanza de establecer contacto con el nivel de consciencia de los signos sánscritos que había anotado, para determinar la verdad de sus contenidos. Al llegar a la montaña, colocó frente a él 21 pequeñas piedras y como una especie de calendario arrojaba una con el paso de cada día.

Durante este periodo, leía los sutras, cantaba y meditaba. No sucedió nada singular hasta el amanecer del último día. Este fue el nacimiento del Sistema USUI DE REIKI. Cuándo regresó a un estado normal de consciencia, el sol estaba alto en el cielo. Se sintió lleno de fuerza y energía y comenzó a descender de la montaña. En el apuro, sin embargo, se lastimó un pié. Lo tomó entre sus manos durante algunos minutos, la sangre se detuvo y el dolor desapareció.

Ese fue el primer indicio de que algo había cambiado en él, luego y dado que tenía hambre, por el ayuno, se detuvo en una posada del camino y pidió un gran desayuno japonés. El posadero le aconsejó no ingerir tanta comida después de un ayuno tan prolongado, pero Usui pudo comer todo sin la menor consecuencia. Ese fue el segundo indicio. La nieta del posadero padecía un intenso dolor de muelas que sufría desde hacía días. Mikao Usui aplicó sus manos sobre el rostro hinchado y de inmediato se sintió mejor. Corrió hacia su abuelo y le dijo que ese no era un monje común. Esa sanación fue el tercer indicio del día.

Mikao Usui era director de un seminario cristiano en Kyoto, Japón. Un día, uno de sus discípulos preguntó por qué nunca había oído algo acerca de los métodos de sanación utilizados por Jesucristo y Budha, también le consultaron si Mikao Usui podría realizar tales sanaciones para ellos. Dado que no le resultó posible contestar estas preguntas Mikao Usui decidió renunciar a su cargo y estudiar cristianismo, budismo y el shinto hasta encontrar las respuestas. Su viaje lo llevó a Estados Unidos, donde asistió a la Universidad de Chicago y se graduó como Doctor en Teología. Sin embargo, no conseguía encontrar respuestas satisfactorias en las escrituras cristianas, y al no haberlas hallado tampoco en las escrituras chinas, viajó al norte de la India, donde se enfrascó el estudio de los textos sagrados.
Mikao Usui regresó a su monasterio, pero después de unos días decidió partir hacia la ciudad de los mendigos en el suburbio miserable de Kyoto, para tratar a los menesterosos y ayudarlos a tener una vida mejor. Permaneció siete años en ese lugar, tratando muchas enfermedades. No obstante, un día advirtió que no cesaban de regresar los mismos rostros conocidos.

Cuándo les preguntó que porque no habían iniciado una nueva vida., le contestaron que trabajar resultaba algo problemático y que era mejor seguir mendigando, Usuí se sintió tremendamente apenado y lloró, reconoció que en sus sanaciones había olvidado algo de inmensa importancia, enseñarles gratitud a los mendigos. En aquel momento comprendió que el esfuerzo realizado no sirvió para nada y que aquellas personas no habían aprendido nada respecto a la responsabilidad y a la gratitud. La importancia del intercambio de energía se hizo patente para él: Las personas necesitaban devolver aquello que habían recibido o la vida carecería de valor para ellos.
Fue cuando el Dr. Usui estableció los cinco principios (ver más adelante), dejó el trabajo con los mendigos y decidió enseñar a quienes desearan conocer más. Enseñaba a sus discípulos cómo curarse a sí mismos y les mostraba los principios del Reiki, para ayudarles a alcanzar la armonía de los cuerpos físico, emocional, mental, espiritual.

 

Introduccion del Reiki en Occidente




Hayashi, siguió con la difusión del reiki, para ello creó un centro clínico en Tokio, donde esta terapia se aplicaba en combinación con el ayuno y la dieta vegetariana. En 1935 acudió a esta clínica la señora Hawayo Takata, la cual estaba enferma de un tumor en la vesícula biliar, apendicitis y asma con insuficiencia respiratoria, donde fue enviada por el cirujano que la iba a operar en el hospital de Akaska, ya que cuando iba a ser intervenida escuchó una voz en la mesa de operaciones que le decía que la operación no era necesaria; entonces ella renunció a la operación y el cirujano la mando a la clínica Reiki de Hayashi.
Takata fue internada, recibió Reiki diariamente y a los cuatro meses quedó completamente curada,Takata, al ver la eficacia del método ella le solicitó a Hayashi que la aceptara como alumna; al principio este se mostró reticente, porque Takata era Hawaina, y Hayashi no quería que el Reiki saliera del Japón. Al final ante la insistencia de Takata, accedió a impartirle la enseñanza. En 1938 Hawayo Takata tenía ya una clínica en Hawai. Hayashi la visitó y le impartió la formación Reiki III y Maestría, designándola como sucesora, convirtiéndose en la tercera gran Maestra Reiki.










Hasta su fallecimiento, en 1980, Takata se dedicó a extender el Reiki por Estados Unidos y parte de Europa, habiendo formado a más de veinte maestros , que han desarrollado varios sistema Reiki similares en lo esencial y diferentes en el sistema de grados. La línea descendiente de Takata la ostenta su nieta , Phillips Lai Furumoto, y la doctora Webber Ray, que al principio trabajaron juntas y luego se separaron , fundando Furumoto la asociación denominada Reiki Aliance, y Webber, la AIRA (American International Reiki Inc.)
Hoy existen más asociaciones de maestros Reiki, las cuales se diferencian en aspectos secundarios, aunque todos mantienen la esencia de las enseñanzas originales de Mikao Usui denominadas Usui Reiki Ryoho, y además otros muchos maestros Reiki enseñan de forma independiente sin pertenecer a ninguna asociación.



Mikao Usui fue condecorado por el emperador del Japón por sus curaciones y enseñanzas practicadas con ideales amorosos. Antes de fallecer, el 9 de marzo del 1926, otorgó el maestrazgo del conocimiento de reiki a 16 personas, destacando a CHUJIRO HAYASHI como su sucesor, entregándole toda la responsabilidad de transmitir y mantener intacta la tradición.

 
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